“La caridad no se puede utilizar para otros fines que no sea el amor”

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Es Nochebuena, queremos entrevistar a Antonio López, párroco de Nuestra Señora de los Ángeles y Delegado de Cáritas y Manos Unidas. Estas fechas navideñas mueven a la solidaridad y nos hacen acordarnos de los que menos tienen. Queremos que nos cuente la labor de Cáritas. Saber dónde queda el ropero de los pobres y aquello de “siente un pobre en su mesa” de Plácido. Nos recibe en su casa, nos agasaja con un café, su voz queda y su simpatía.

Nos dice una frase: «Vive sencillamente para que otros sencillamente puedan vivir… Alguien de Tomelloso, anónimamente ha hecho una donación para que las familias que más lo necesitan puedan pasar una Navidad más o menos normal. Se quería hacer una cena para los pobres, pero la sociedad no se mueve así, hay que tratar a las personas con dignidad y la mayor dignidad es la intimidad; que la gente cene en su casa con su familia. Se valoró a 50 familias que peor lo estaban pasando y se le entregó a cada una un lote. Pero queríamos que los receptores  fuesen conscientes de que esto está en sus manos porque lo están pasando mal, pero la ayuda llega a través de personas que se creen eso, que sintiéndose privilegiados viven sencillamente para que ellos puedan tenerlo. No viene del Estado, ni de ninguna subvención europea. Se utiliza esta mediación de institución para que nadie nos atemos a nadie, para que la caridad se viva desde la gratuidad: no te quiero comprar, ni tú te tienes que sentir comprado».

Le pedimos información a Antonio sobre esa donación. «Una persona que se plantea que él es un privilegiado que va a poder pasar unas buenas Navidades con su familia, quiere que quienes más lo necesiten pasen la mejor Navidad posible. Ahí surge un diálogo buscando la manera de hacer llegar esa ayuda lo más dignamente posible, no podemos hacer una cena de pobres. Desde la acogida de Cáritas se valoraron a las cincuenta familias que peor lo estaban pasando y se hicieron 50 lotes, que llevaban algún detalle navideño, pero que eran fundamentalmente comida: aceite, huevos, pollo, carne, legumbres, detergente… la compra de quince días o un mes… todo ello hecho por voluntarios».

¿Cómo se hace esa valoración? ¿Cómo funciona? «Desde la Acogida. Ahí las trabajadoras sociales valoran los ingresos, los no ingresos, las cargas familiares, la situación. Ellas son quienes valoran con esos datos.Antonio López con Manuel Buendía y María Dolores Coronado

La Acogida se hace de la manera más digna. Lleva el peso de todo Cáritas. Como ahora desgraciadamente hay mucha demanda… son dos mil y pico atenciones este año, que se dice pronto. Se van dando números intentando que no haya colapso. Se habla con ellos, siempre hay dos o tres voluntarios que charlan con ellos para ver la situación. Una vez que se hacen todas las acogidas, esos voluntarios con la trabajadora social se quedan otra hora u hora y pico, valorando lo mejor para esa familia. Al día siguiente se le llama y se le deriva: o te vamos a pagar la luz, o acércate y te damos un vale, o acércate a esto…»

De todas formas el padre Antonio nos cuenta que hay 60 familias en cursos de formación, con becas para talleres. Nosotros creemos que las ayudas directas, los lotes, son más caridad. «No, nos es así. Hay un diálogo de fondo… ¿Cómo quiere la Iglesia atender a los más necesitados? El modelo es la dignidad de la persona, que no solo tiene unas necesidades de estómago. Por eso siempre hay un debate en la sociedad sobre si la caridad debe ser asistencial o promocional. Hoy todo el mundo nos empuja a lo asistencial y a veces podemos caer en el riesgo de que Cáritas se convierta en la repartidora de la caridad de otros, ropa,  alimentos… tú me los traes y yo te los reparto.

Pero no, no podemos convertirnos en eso. Es verdad que hay gente que lo está pasando mal hoy. Y lo está pasando. No se le puede decir, vamos a hacer un proceso de seguimiento…no, hay que cubrir sus necesidades perentorias inmediatamente. Pero el ideal es, te acojo, te visito, te acompaño, es la idea “del acompañar”. No es lo específico la asistencia: lo es todo. En la misma asistencia se intenta ser promocional… Ahora hay otra idea, ayudas económicas con contraprestación educativa: tú tienes cualidades humanas, “¿por qué no te apuntas a un taller o a curso que está dando el Ayuntamiento? Y te ayudo, pero tú haces esto, porque lo que me interesa no solo es llenarte el estómago, es que tú crezcas como persona”. Ese es el reto, toda la caridad de Cáritas tiene que ir por ahí “¿Cómo ayudo al ser humano a ser persona?”… La pobreza no solo es económica. Nos tenemos que inventar como cubrir lo inmediato, asistencialmente, pero sin quitarle la dignidad a la persona, como hacer más humano lo asistencial».

En ese sentido nos cuenta que están desarrollando el proyecto de un almacén de alimentos, no como una tienda, ni para repartir comida indiscriminadamente. Desde la acogida valoran su situación y se le da un vale con un número de puntos, no dinero, con el se va el día fijado al almacén. Allí solo habrá voluntarios. Los alimentos están colocados en las estanterías con un valor en puntos. Se tiene la libertad de elegir. «Eso tiene una doble perspectiva, a esa persona le das la libertad de elegir, nadie le está observando y también quiere tener una parte pedagógica  y poder controlar los géneros que lleva y adecuarlos, si fuese necesario, a su situación. No por fiscalizar, ni mucho menos, sino por orientar. Gracias a Dios, como tenemos muchos voluntarios (que es un regalo), siempre estará atendido».

Hablamos sobre los talleres que imparte Cáritas. Becas, los llama Antonio, se compromete a asistir a clase tres días (o los que fuesen) a la semana y a cambio recibes una beca. «Hay talleres educativos, de textil, restauración de muebles, formación en construcción. Formamos para el trabajo, la idea de la Iglesia es que el trabajo no solo es para producir, sino que tiene una parte que sirve para el desarrollo personal… El paro no solo te deja sin trabajo, también te hace pensar que no sirves para nada. Tratamos de formarlos durante dos o tres meses, que con la beca puedan mantener a la familia y que les sirva para aprender un oficio.

En la Navidad surgen movimientos muy solidarios y a cualquier persona que colabora le damos las gracias, pero siempre les dejamos la muletilla, la pobreza sigue durante todo el año. La solidaridad no tiene que ser algo puntual, debe ser un modelo de ser persona. Ahí está la lucha de la sensibilización».

Taller de textil

¿Están tan mal las cosas como señalan las cifras de Cáritas? «Sí, sí… Los datos lo que van constatando es que ha desaparecido la clase media y la sociedad se ha partido ¿Tan mal está la sociedad? No… y sí. No a todo el mundo le está afectando igual la crisis. Muchos, con la fractura social, se han quedado abajo y otros arriba. Pero toda esa clase media que existía, o estamos entre los privilegiados que seguimos con nuestro dinerillo a fin de mes, que nos ha afectado en la medida de que se vive justo, pero no peor. No hay capacidad de ahorro, pero se va viviendo… Pero ha habido un montón de gente que se ha hundido y que verdaderamente lo está pasando mal, actualmente es imposible que una familia pueda vivir con 800 euros… la sociedad se ha partido.

Esto lo indica el gesto pequeño de los Reyes Magos del otro día: una sociedad generosa que comparte juguetes para quienes más falta le hace ¡Qué alegría sacar más de 400 lotes dignos!… Pero es que han sido 400 niños los que han necesitado de ellos. ¿Todo el mundo lo está pasando mal? No, hay gente que sigue viviendo, casi igual, pero otra serie de personas se han ido cayendo… y los que caen, caen hasta el fondo».

Le planteamos a Antonio López la situación de una persona de clase media, en una situación pongamos, normal, llegue a precisar de Cáritas. La dureza de la situación. En otras épocas, cercanas, Cáritas se ha visto como el último lugar al que recurrir. «Hay un soporte que está amortiguando la situación que es la familia, es quien primero amortigua el sufrimiento de muchas personas. Y eso debe ser así, la primeria subsidiaria de las necesidades es la familia. Diciendo eso, la situación ha cambiado, ahora los últimos son otros. Antes lo eran determinadas etnias, o los inmigrantes. Sobre todo por faltarles esa base, la familia; el desarraigo te deja más indefenso. También tenía una parte menos “de sufrimiento”, el anonimato. Todo eso ha cambiado y ahí están los datos. Antes eran un 70 % de las ayudas y un 20 % las de la gente de Tomelloso… de todas maneras no hay que olvidar que aún en tiempos de bonanza, tenemos un millón y medio de parados. En tres años ha cambiado, el 80 % de las ayudas son para familias de nuestra ciudad y el resto para inmigrantes.DSC03979

Luego está el sufrimiento añadido de tener que pedir ayuda esas personas que hasta hace nada vivían normalmente. Incluso para el que es voluntario y acoge también le hace sufrir mucho esta nueva situación. No es lo mismo acoger a alguien del que no sabes ni deletrear el nombre, que a otro que vive enfrente de tu casa. Esa es la lucha interna de Cáritas, atender de manera digna. Hay que tener en cuenta que quien llega a pedir ayuda, no sólo tiene el sufrimiento de la situación en la que está, también el hecho de verse allí…  

En el Discurso de la Paz de este año, el papa dice que los que trabajan por la paz son quienes defienden y promueven la vida en toda su integridad. Hay que saber qué modelo de persona queremos. Una sociedad que no valore la vida, el matrimonio, la libertad religiosa, la libertad de pensamiento, que no tenga unos fundamentos de justicia, va a ser difícil. Lo ha dicho la historia mil veces, cuando se va contra la familia se degrada la sociedad, desde los romanos. No es algo de la Iglesia, es de la sociedad civil».

Hablamos de por qué esta crisis es peor que las anteriores. «Es peor porque el modelo de persona es más débil».

Antonio sigue entresacando frases del discurso del Papa. «Uno de los derechos y deberes más amenazados es el del trabajo, bien fundamental para la persona, la familia y la sociedad. El concepto de paz ha ido evolucionando, desde la ausencia de guerra, en los años 60 con la Doctrina Social de la Iglesia y Populorum progressio de Pablo VI, la paz es el desarrollo de los pueblos: para que haya paz hay que tratar que todos los pueblos, todas las personas y toda la persona se desarrolle. Y ahora, actualmente, se busca el modelo de persona que queremos, aquella que busque el bien común y la justicia. También habla del modelo de desarrollo y de economía y dice que el capitalismo liberal tiene que ser controlado, o nos destruye».

Seguimos con la crisis y la pobreza, los modelos que nos hemos dado en los años de bonanza, nuestra falta de ubicación, el querer tener y ser a toda costa. «De todas maneras, la pobreza es relativa. Llega ahora mismo alguien de África y dice ¿pero qué crisis tiene estos?»

Hablamos de Manos Unidas, ONG de la que también es Antonio delegado. Si son contradictorias. «Cáritas es la institución “oficial” de la Iglesia. Manos Unidas es una asociación pública de fieles, una ONG católica de voluntarios, española y tiene su origen en los fieles, sobre todo en las mujeres, ya que fue fundada por las mujeres de Acción Católica. Son dos grandes instituciones. Manos Unidas son proyectos para el desarrollo».

Llega la familia de Antonio a pasar con él la Nochebuena, suena el teléfono. La cosa se complica.

Para acabar, le cuestionamos si en Cáritas piden algo a cambio de la caridad. «A veces se acusa a Cáritas de hacer proselitismo, pero la caridad nace del amor y el amor no pide nada a cambio. El amor es gratuito. Te ayudo porque te quiero, pero no te ayudo para que seas cristiano. Es la cara amable de la Iglesia. Es verdad que no te obligo a hacerte cristiano, pero hay veces que te cuestionas: “yo que me siento ayudado por ti ¿por qué me ayudas?”. Entonces yo le contesto “desde mi amor a Jesucristo, creo que te tengo que ayudar” La caridad no se puede utilizar para otros fines que no sea el amor, pero si la ejerzo, quien la recibe se puede cuestionar que por qué la hago. Pero la caridad no es una mediación para convencer a nadie de que sea cristiano, no, es ayudar y no hay que pedir nada a cambio».