La fe mueve montañas

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Este sábado por la tarde, la Hermandad de Jesús Camino del Calvario ensaya. Nos acercamos para intentar descubrir, aunque solo sea un poco, cómo se vive la Semana Santa desde dentro. Están en una nave industrial, cubiertos con los costales y protegidos con fajas. Hay dos pasos, Jesús camino del Calvario, cargando la cruz y un Ecce Homo. Es la única hermandad que saca a sus imágenes con costaleros. También es de las pocas de España en la que hombres y mujeres pelean codo con codo bajo las trabajaderas.

Juan, un cordobés de Montoro, nos explica amablemente en qué consiste ser costalero y como se empieza a usar esa forma de transportar los pasos por la hermanad  «Este es el cuarto año que la Hermandad realiza la estación de penitencia “a costal”, fue decisión de la junta de gobierno de entonces. Se empezaron los ensayos con los porteadores que había, los que llevaban los pasos “a varal”. La cuadrilla es prácticamente la misma desde que empezaron con esta modalidad.

»Cada paso lo cargan 28 costaleros repartidos en siete trabajaderas, que son una especie de vigas transversales, que van bajo el paso y es por donde se levanta. Las trabajaderas van a diferentes alturas, distribuyendo el peso del paso y consiguiendo que mantenga una línea visual. Con la primera y última trabajadera se mantiene el paso nivelado durante la marcha».

El capataz llama a Juan, se coloca en su lugar bajo las trabajaderas. Golpea sobre el armazón y grita:

—¡Todos por igual, eh!

Levantan, a una. Se mueven adelante y atrás, acompasadamente, en su sitio, suena una marcha, no sabemos de dónde sale. Dan pasos cortos sin salir de la nave, avanzan unos metros adelante y desandan lo andando.

Juan regresa con nosotros, nos explica cómo se pone el costal, haciendo la morcilla que protege las vertebras; la trabajadera descansa sobre la morcilla.

¿Qué mueve a alguien a meterse bajo un paso de Semana Santa? «El sentimiento, la fe y la devoción. A quien no tiene devoción no le recomiendo meterse debajo de un costal, no tiene sentido. Yo soy creyente y supongo que todos los que están debajo también… cada uno sus motivos tendrá. Ser costalero es una penitencia más, como el que va descalzo, o quien lleva una cadena. La penitencia es cargar con el peso de Dios. Cristo cargo con nuestras culpas, nosotros durante unas horas cargamos con cuarenta o cincuenta kilos cada uno».

El capataz se mueve, señala, habla, martillea… le preguntamos a Juan por él. «El capataz es los ojos del costalero, es quien coordina todo, orienta, señala, etc. Nos manda parar, continuar, bajar subir. A pesar de lo que pueda parecer, las paradas las marca el ritmo de la procesión, no nuestro cansancio… aunque estemos muy cansados, si no para la procesión hay que aguantarnos, esto es una penitencia».

Juan nos cuenta que compagina la Semana Santa de Tomelloso con la de Montoro. Se vuelve a meter bajo las trabajaderas

La hermandad cumple este año sus bodas de plata, Cortes Navarro, la presidenta nos habla de ella. «Se unieron doce personas, que tenían deseos de fundar una hermandad, ya que la Semana Santa de aquellos años era muy pobre en nuestra ciudad. Trajeron una imagen de Jesús Camino del Calvario que desfila en Viernes Santo. Seis o siete años después trajeron al Ecce Homo, que sale en la procesión de Jueves Santo, este paso estaba incompleto y hace cinco años incorporaron  a Pilatos».

Nos cuenta Cortes que son doscientos hermanos, que este año van a estrenar un incensario y un llamador. La Cruz de Guía la portan seis mujeres y hay niños menores de dieciséis años, que llevan el incensario y cestas con caramelos para los costaleros.

El capataz martillea y levantan a Jesús Camino del Calvario. Salen con dificultad, la imagen no cabe por la portada  con los costaleros en posición normal, se tiene que agachar un poco para salir.

—¡Sobre el terreno, derecha adelante, izquierda atrás!

Desfilan por las calles cercanas a la nave. La fe mueve montañas.

[wpg]