Diario de Barcelona, por Manuel Biendía

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Barcelona es gótica y modernista, no como mi sobrina que es gótica y moderna. Barcelona fue el primer gran burgo del reino de Aragón y como tal podríamos decir que es una de las ciudades más antiguas de la península. Es una ciudad abierta y que mantiene el mismo carácter con el que fue creada. Desde aquí partieron las naves que en la edad media crearían colonias por todo el Mediterráneo, con más intención de comerciar que de conquistar.en el B.gótico

Los distintos gremios que financiaron y construyeron uno de los templos más hermosos del gótico mediterráneo, Santa María del Mar, son los que marcaron el carácter de esta ciudad. Toda la ciudad medieval: el Barrio Gótico, el Raval y el Born siguen manteniendo el mismo espíritu de aquella ciudad de artesanos y comerciantes. Es lógico pensar que por aquí pasearían aquellos arquitectos que a finales del siglo XIX y principios del XX crearon ese maravilloso estilo, llamado modernista aquí, porque aquí fue donde se forjó, y llamado Art-decó en otros lugares.

 El modernismo es el único estilo continuador de unas premisas estéticas y éticas que implantó el gótico, y que tuvieron su artificioso resurgir en el siglo XIX por las extrañas aportaciones reivindicativas de los románticos que desembocaron en el Neogoticismo, horrible secuela, una más, de las aportadas por el eclecticismo novecentista.

Mantengo pues, que los arquitectos modernistas catalanes (Gaudí, Domènech i Montaner, Puig i Cadafalch, etc.) pasearon por estas calles y admiraron estos monumentos del gótico espiritual y del gótico civil. Fue el renacer cultural de esa otra Barcelona burguesa de principios de siglo, la continuación y culminación estética de una ciudad cerrada en sí misma y abierta al mundo a la vez.

Esta nueva Barcelona y aquella  Barcelona medieval me ha abierto sus puertas, se ha entregado a mí como una mujer enamorada, y yo me he enamorado de ella y me entregado también. He paseado por el Raval, el Barrio Gótico, las Ramblas y la Barceloneta. He comprado en el mercado de la Boquería y he tenido una experiencia mística dentro de Santa María del Mar, el templo gótico más bonito del mundo.

¡Barcelona, te quiero!