El caleidoscopio por Carmen Lara Onsurbe

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Este verano, paseando por el típico “mercadillo hippy” que suelen aprovechar la avalancha de turistas que visitan la costa, encontré en uno de los puestos algo que llevaba tiempo sin ver: un caleidoscopio.

Observe que la mayoría de la gente no hacía caso a este juguete y prefería pararse ante otros mecanismos que, gracias a cualquier tipo de energía, iban desarrollando diferentes formas.

Estoy segura que cualquiera de vosotros ha tenido alguna vez un caleidoscopio entre sus manos, e incluso, alguien habrá por ahí que, en las divertidas y esperadas clases de “trabajos manuales” del colegio, confeccionara uno casero utilizando un tubo de papel higiénico.

No pude evitar coger uno de ellos y observar como con un movimiento tan fácil, la imagen cambiaba de tono, de composición, sin llevar un ritmo predecible y sin poder volver, aunque quisiera, a la figura que había visto unos segundos antes.

Hace unos días, y como casi siempre, hablando con una persona sobre cualquier tema, buscaba la forma de hacerle ver una cosa, y, me acorde de este artilugio.

Suponed que el caleidoscopio es nuestra Mente, y que la imagen que vemos cuando nos asomamos a ese agujero mágico, es la vida, nuestro día a día, lo que nos rodea…

¿Creéis que nos hemos vuelto tan cómodos que el simple hecho de hacerlo girar apenas un poquito nos parece un trabajo tan duro? O ¿Puede ser que, al igual que la gente en el mercadillo, nos hemos acostumbrado a ciertas cosas, que no nos merece la pena esforzarnos por cambiar nada?

Si fuésemos capaces de engrasar esa gran maquinaria que habita en nuestro cerebro para intentar cambiar la visión de las cosas, yo supongo que en muchas ocasiones nos ayudaría a ver nuestros problemas desde diferentes perspectivas, e igual pasar de los colores más oscuros, a, con un pequeño giro, la gama de los cálidos.

A veces es muy complicado cambiar la situación, no siempre está en nuestras manos la solución a un problema o a un conflicto. Pero sí que está en nuestras manos el verlo con perspectivas diferentes.

¿Recordáis cuando erais pequeños y paseabais en bicicleta? Seguro que alguna vez habéis encontrado una gran piedra en el camino, y, si tus ojos no se apartaban de ella, te era imposible rodearla, terminabas pasando por encima… Pues… si nos empeñamos en fijar nuestra vista en un problema, sin ser capaces de ver más allá, al final será lo único que veamos, y no seremos capaces de disfrutar del paisaje.

¿Qué os parece? ¿Os animáis a ser como niños y a dejaros sorprender por ese caleidoscopio que todos llevamos dentro? Yo desde luego voy a intentarlo, no sé si conseguiré mejorar en algo mi vida, pero al menos, los colores con los que la mire, voy a procurar que serán diferentes cada día.

Caleidoscopio online

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