La semana que quedó atrás, por Manuel Buendía

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Una semana tras otra la realidad se asoma a nuestras vidas con la malvada crueldad que siempre aportan las evidencias. Los humanos tenemos muchos mecanismos para protegernos de las malas noticias, quizá el más efectivo de todos sea el de la ignorancia premeditada. Admiro, pero no envidio, la capacidad de algunas personas para aislarse de la realidad. Aunque los medios de masas (sobre todo la televisión) cumplen con creces el papel de traficantes de estupefacientes, ofreciéndonos frívolos espectáculos que contribuyen a instalar en las masas el encefalograma plano, sólo es necesario salir a la calle o tener un mínimo de vida social para ver la cruda realidad.invierno en castilla

Hace unos días un conocido mío, uno de esos muchos que arremeten continuamente contra los inmigrantes culpándolos de la crisis, comentaba en un bar que los jóvenes de ahora son unos vagos (el les llamó bribones) porque no quieren irse al extranjero a buscarse el pan. No creo que sean necesarios más argumentos: la estupidez humana no dejará de asombrarme nunca, pero creo que a ello contribuyen los medios y el poder económico y político que los maneja.

Aunque los poderosos, que creen manejar los hilos, aplican los mismos tratamientos sociales que históricamente han sido efectivos, están olvidando una cosa: que el circo sin pan no funciona, y sólo hay que repasar la historia. Una de las palabras más repetidas en las redes sociales es Guillotina, y sinceramente, a mí como hombre de paz me asusta. El pueblo, adormecido por el circo, de pronto se da cuenta que ya no hay pan, y entonces descarga su frustración con una violencia descontrolada.

La semana nos trajo frío y nieve en casi toda España, parece que el invierno se resiste a dejarnos, como si de una metáfora sobre la situación social se tratara. Los brotes verdes no aparecen, aunque estoy seguro que la primavera climática llegará, y la de este año será espectacular.

Después de tantos años reclamándolo, por fin el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha declarado que la ley hipotecaria española es abusiva. Se abre así una pequeña puerta para que los jueces españoles puedan parar los deshaucios, eso no evitará que muchos de ellos las ejecuten, porque al parecer hay todavía en este país un alto porcentaje de personas que creen que sólo se puede salir de la crisis allanándole el camino a la banca. La idea es tan descabellada que sólo hay que mirar hacia atrás para verlo, porque eso es lo que tanto éste gobierno como el anterior han estado haciendo, y las consecuencias están ahí.

No sé en lo que afectará el fallo del alto tribunal en la actitud del gobierno. Una y otra vez la mayoría de los partidos demuestran estar mirando hacia el lado contrario. Lo que tengo claro es que reformarán la ley adaptándola a las necesidades actuales de las entidades financieras.

Por otro lado ya estamos viendo como Chipre ha perdido toda su soberanía y su gobierno ha creado un “corralito” por imposición de la “Troika” Europea. Aunque los medios hablan de una exigencia de Bruselas, la orden viene de Berlín. La tercera guerra mundial hace tiempo que comenzó, Alemania vuelve a invadir Europa, solo que ha cambiado las armas por los euros. El próximo año hay elecciones europeas, unas elecciones que nunca han interesado demasiado a los habitantes del viejo continente, sin embargo esta vez son cruciales para reconducir el rumbo de todos los países miembros.

La semana nos ha traído también un nuevo Papa, se llamará Francisco I, como aquél rey Francés humanista, mecenas de Leonardo da Vinci. A pesar de lo que se ha dicho, no ha aportado muchas novedades. Se cumplen una vez más casi todas las previsiones: Es católico, es hombre, es soltero, es mayor de 70 años, está en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo y del uso del preservativo. No es ninguna ironía ni falta de respeto, quién así lo vea tiene el cerebro demasiado hermético. El nuevo Papa trae como novedad ser el primer Papa no Europeo, Aunque el primero que fue Pedro era asiático (de Judea). Otra novedad está en que es jesuita, orden conocida por haber sido perseguida en varias épocas, pero que ha mantenido siempre un gran poder intelectual dentro de la institución vaticana.

Lógicamente el máximo responsable de la iglesia católica debe ser católico, el resto de las circunstancias comunes es una muestra del inmovilismo de la Iglesia, inmovilismo que según mi opinión se aleja de la realidad de sus bases, al igual que ocurre con la alta política. No me corresponde a mí, no obstante, debatir sobre la Iglesia desde mi posición agnóstica, sin embargo intento analizar las consecuencias que para el mundo tiene ésta elección.

Mi escepticismo me lleva a pensar que a pesar de la gran repercusión mediática que ejercen los pontífices en todos sus actos y declaraciones, los millones de fieles que los siguen no tienen muy en cuenta sus palabras. La mayoría sigue practicando sexo sin estar casados y si muchos no utilizan anticonceptivos son por otras causas. Lo que de verdad me preocupa es el mensaje poco contundente que la mayoría de los pontífices han lanzado sobre la paz y la pobreza. Es el momento de que la Iglesia Católica demuestre que el mensaje de paz y solidaridad de su fundador es algo más que una simple etiqueta bonita.

Deseo, aunque no confío, que la próxima semana nos traiga noticias ilusionantes, aunque al menos es seguro que la primavera llegará.