La Transición (I), por Ramón González Martínez

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Estamos personas que por azar de la historia de los pueblos nos corresponde realizar un cambio importante en la dinámica política, pasar , sin romper, de unos modos a otros, de unos mensajes a palabras y discursos más acordes con las demandas sociales, evolución de comportamientos, abandono de estereotipos, etc.

Me tocó realizar una importante transición desde un partido de la derecha tradicional a una opción política centrada, moderada, con actitudes liberales, no clasista y con un fuerte sentido social de la acción pública. Reformismo y componente social han sido  siempre las claves de mi comportamiento público.

Tuve la oportunidad de llevar a cabo un cambio importante en  las estructuras y dinámica de gobierno municipal y demostrar que mi centrismo no era un mensaje postizo para ganar votos.

Me siento orgulloso de haber afianzado el CENTRISMO político en los mensajes y compromisos de partido y en la labor de gobierno.

 LA TRANSICIÓN EN EL PARTIDO.

Una serie de circunstancias me llevaron a la militancia en AP una vez que UCD había sucumbido en el desastre por ellos mismos provocado. Una situación que supuso un corazón partido entre mis sentimientos y aspiraciones y la realidad, respetable en la mayoría de los casos, que AP ofrecía.

No dejé nunca de expresar mi admiración por la persona y obra de Suárez al mismo tiempo que no oculté mis simpatías por Clemente Cuesta, alcalde UCD de Tomelloso. Simpatías que algún problema me trajeron con ciertas  personas de AP, personas nobles de comportamiento, honradas de trato y generosas en su propiciamiento del cambio que se tenía que producir, pero cuyos intereses personales y sentido de pertenencia a un  grupo les hacían resistentes a nuevos discursos y ciertas aperturas.

Para realizar ese cambio era necesario fundamentar la acción política de forma organizada, con objetivos bien diseñados y sobre todo con un trabajo continuo.

Cuatro eran los campos en los que había que centrar nuestro trabajo: Primero un cambio de personas, en segundo lugar cambio de discurso, y coherencia en la política real del grupo municipal con esos discursos y compromisos y todo ello con un tercer soporte basado en una intensa labor de contacto social, de comunicación  para ir asentando la nueva idea del reformismo en el votante  tomellosero. Y siempre, como cuarta pata de la labor política,  hacer valer el peso de Tomelloso y las reivindicaciones para poner a nuestro pueblo donde por población y entidad le correspondía dados  sus menores servicios respecto de otros pueblos.

Me atrevo a decir que en Tomelloso fuimos adelantados al mensaje de refundación que a finales de los años 80 se realizó con el paso de AP a PP a nivel nacional. La refundación en Tomelloso por lo que a nuevos talantes, políticas y mensajes se refiere comenzó en 1985, cuando yo me hice cargo de la presidencia del partido a nivel local.

A nivel nacional, cuando el partido empezó a consolidar el mensaje de centrismo, No había ningún otro líder político que, en el mismo espacio político, compitiese con Aznar, por contra en Tomelloso, la representación del centrismo aún tenía un representante apreciado en Tomelloso. El Sr. Cuesta fue durante mucho tiempo la representación del centro político de nuestro pueblo y nosotros tuvimos que competir por el mismo electorado que a él le fue siempre fiel.

Personalmente, por afecto y convicción, nunca consideré a Clemente Cuesta oponente político, mi afán se centró en ir demostrando a Tomelloso que yo podría ser la continuidad del centrismo y por tanto siempre lo consideré un excelente aliado, sin que tal alianza fuese materializada nunca.

Cambio de personas

Lo primero que tuve que realizar cuando me hice cargo del partido fue una total renovación de las caras que representarían el nuevo mensaje político. Ello no era fácil por muchos motivos aunque algunas circunstancias y labor de muchas personas me lo facilitaron. Conformé la primera Junta Local del Partido que yo presidía con un grupo de personas que hasta entonces no habían dado la cara en política y con otras que sí tenían una marcada etiqueta de pertenencia a la A.P de los orígenes. Poco a poco fui incorporando a algunos amigos y algún colaborador de los primeros tiempos de Clemente Cuesta, todo ello con la intención de acercar al máximo las dos opciones no socialistas de Tomelloso.

Muchas dificultades se presentaban para cada uno de los pasos que tenía que dar máxime cuando las circunstancias eran un tanto extrañas pues teníamos un grupo municipal gobernando en coalición con un PSOE  roto por ellos mismos y al mismo tiempo aliados con los Independientes de Clemente Cuesta. Además yo no era concejal del Ayuntamiento de Tomelloso con lo cual mi voz y mensaje tenía poca resonancia en comparación con el protagonismo que acaparaban los concejales del grupo popular. Hacer llegar mensajes diferentes era difícil.

El paso definitivo para iniciar esa nueva etapa con nueva imagen y nuevos mensajes vino determinado por mi acceso a la Corporación Municipal con motivo de la dimisión de Antonio Montaña, el que hasta ese momento, como cabeza de lista que había sido, era la referencia de la política de  A.P.

En ese momento, Mayo de 1986, se empieza a unificar la imagen del partido con el mensaje del ayuntamiento, situación que se reforzó con el hecho determinante de ser yo candidato, sin opción de salida, al Congreso de los Diputados, en esas elecciones de 1986. Ello me sirvió para dar un importante refuerzo a mi liderazgo pues me permitió demostrar en público mis convicciones y mi discurso.

Pero aún faltaba por dar un paso importante en la renovación de las caras que representaban el partido, esa renovación se produjo con la elaboración de la candidatura al Ayuntamiento de las elecciones de 1987.

Desde entonces, tanto en candidaturas como en juntas directivas del partido, se contó con personas de todas las edades, de todas las profesiones, de todos los sectores socio-profesionales de Tomelloso y con gentes de todas las zonas de nuestro pueblo. El partido rompió con otros de sus lastres, considerarnos representantes de privilegios e intereses de clase. Hoy, con la perspectiva del tiempo y la objetividad que ello produce puedo asegurar categóricamente que nunca tuvieron especial consideración en mi labor de gobierno ni los privilegios ni los privilegiados tal como hice expresa mención en mi discurso de investidura como alcalde de Tomelloso.

Fue una operación arriesgada pero se consiguió. Se elaboró una candidatura en la que no había ninguna persona que pudiese identificarse con el concepto de la derecha de siempre, todos éramos jóvenes y nuestro compromiso político sólo podía entenderse unido a la democracia. Se corría el riesgo de bajar nuestra representación municipal, ya escasa desde las elecciones de 1983, pero no fue así, y mantuvimos los mismos concejales.

A partir de ese momento pusimos en marcha una labor de reforzamiento del mensaje centrado y centrista del partido.

 Desde entonces cada una de las legislaturas fuimos incorporando en las listas a nuevas personas, en su mayoría jóvenes, que fueron el embrión del P.P del futuro inmediato, llegando a ocupar importantes cargos de representación a otras niveles distintos del local como Maria Teresa Novillo, Carmen Casero y el alcalde Carlos Cotillas. Mi labor propició la creación de una nueva clase política  en Tomelloso

 La transición del P.P al servicio de Tomelloso se consolidó en 1999, con el asentamiento de un mensaje y unas personas. La obra por mí iniciada 14 años antes tenía el camino muy allanado para dar sus frutos al pueblo de Tomelloso.

La acción de difusión de la nueva política

Fue una labor, casi obsesiva, demostrar al pueblo de Tomelloso que desde el grupo municipal, nuevo en personas, se podían llevar a cabo nuevas políticas. Para ello tomamos como eje dos acciones que, a mi juicio, dieron resultado y ambas en el mismo objetivo de contacto continuo con la sociedad tomellosera.

Una de esas acciones era la publicación de boletines a afiliados y  simpatizantes y a todo el pueblo de Tomelloso. Los primeros se enviaban bimensual mente a afiliados y simpatizantes en los cuales se insertaban artículos sobre la necesidad del centro político como alternativa clara al PSOE y se daba cuenta detallada de nuestro trabajo en el Ayuntamiento y de las actuaciones del equipo socialista de gobierno.

Los boletines a todo Tomelloso se hacían una vez al año y se enviaban a 2000 casas, también en ellos se incorporaban artículos de renovación de los mensajes políticos, de formación de una nueva idea política y al mismo tiempo un exhaustivo informe de la medidas, propuestas, planteamientos, etc  del grupo del ayuntamiento, todas ellas con  marcado carácter reformista y centrado.

La otra acción determinante fue la presencia de importantes líderes nacionales del partido en Tomelloso.  Para ello se estableció el “día del afiliado”, en el cual cada año se valoraba la actividad y compromiso de  los afiliados más destacados del partido en Tomelloso, y además de homenajear a estas personas se lograba un protagonismo mediático con la presencia de personalidades como Isabel Tocino, Alberto Ruiz Gallardon, Federico Trillo, Álvarez Cascos, y el mismo Aznar.

La celebración del día del afiliado supuso unos notables beneficios para el partido, pues se conseguía no solo el protagonismo social y mediático, también el acercamiento, cada vez más, de muchas personas al partido, especialmente jóvenes y hacer público el agradecimiento del partido a las personas homenajeadas en casa ocasión por su servicio a nuestras ideas y compromisos.

Al cabo de algunos años, se había pasado de unos 80 afiliados con una media de edad superior a los 60 años, a casi 400 afiliados con una media en torno a los 45 años y con un nutrido grupo de jóvenes.

Toda esa transición no estuvo exenta de problemas.

La importancia de Tomelloso

En toda la labor política, tanto de partido como de oposición o gobierno, nuestro mensaje era siempre reforzar y hacer valer el peso de Tomelloso en el contexto provincial y regional. Tanto en la representación en los órganos del partido como en las instituciones de rango superior al local, se fueron consiguiendo puestos para los miembros del PP de Tomelloso.

A poco que se  consulten las hemerotecas se puede constatar la continua acción por reforzar los servicios en Tomelloso, las inversiones de otras administraciones que tenían a nuestro pueblo olvidado.

La lucha por la sanidad, el conservatorio y otros servicios para nuestro pueblo eran punto de constante atención en la acción de los grupos municipales y el la labor de sensibilización del partido.

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