Lucía, por Miguel Ángel Bernao

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Un poema para Lucía, mi hija recién nacida.

El orgullo es mío Lucía…
y es que me traes la esencia de la juventud
entre el aroma de las estaciones y el sigilo,
y en las emociones de tu silencio calmado
va originándose el sentimental murmullo
que me va haciendo tuyo y cada vez más esclavo.

La tez morena, fruncida en el barro del amor,
irá iluminando los días de mi existencia
y las estrellas extinguirán su resplandor
para que tus ojos, abran la sosegada noche
y con el canturreo de tu angelical serenata
las musas vayan llegando a los rincones
y dejen en mi poesía las rimas acabadas.

¡Te quiero mi vida,
te quiero mi alma!

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