Lugar de nacimiento, por Andrés Cañas

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Reconozco que siempre fui muy de mi tierra.  Que nunca dejé de presumir de mis orígenes rurales y que jamás movi un dedo para disimularlo. Además, como “Ancha es Castilla”, me encanta puntualizar que soy nacido y criado en Tomelloso. ¡Qué le voy a hacer!.  Y digo más, al contrario que Miguel de Cervantes cuando comienza El Quijote diciendo: “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”, precisamente en ese mismo lugar me parió mi madre hace ya un montón de años, y mientras me quede una sola brizna de aliento nunca dejaré de tenerlo presente.

De ahí que cuando se me pregunta a ese respecto respondo que soy manchego, tomellosero de nacimiento y a mucha honra, insisto. Y si es el caso añado: avecindado en Barcelona desde antes de cumplir los treinta años y también me siento muy feliz por haber elegido este lugar de España, Cataluña, para replantar mis raíces.  Que tal como me he ido adaptando al clima costero-mediterráneo e integrado en esta cultura, habrían de pasarme cosas muy gordas para no consumir aquí el resto de mi existencia.

La niñez, la adolescencia y la primera juventud (hablo de mi generación) transcurrió en tiempos muy conflctivos entre las clases populares y las élites capitalistas y caciquiles.  Fueron años de preguerra, guerra y postguerra de consecuencias devastadoras y sangrantes, que precisaron de la reconstrucción de pueblos enteros y la reestructuración de una sociedad dividida.  También mucho esfuerzo de cara a la formación de jóvenes, la mayoría sin escolarizar, obligados (yo digo condenados) a agudizar el ingenio y aprender por sí mismos a realizar todo tipo de tareas agrícolas e intentar sobrevivir a la rusticidad del lugar.  Nuestro gran compromiso era el de que nuestros descendientes recibieran la educación o formación necesaria para que lo tuviesen algo mas fácil de lo que nosotros lo tuvimos.

No obstante, lo que nunca pudimos imaginar es que transcurrido mas de una década del siglo XXI, las generaciones mejor preparadas de nuestra historia – o eso es lo que se dice – tengan que buscarse la vida en otros países por carecer de oportunidades en el nuestro.  Lo que demuestra que a muchos de éstos jóvenes valores, los estudios universitarios incluso títulos en diversas disciplinas, aquí, en su propio país, les esté sirviendo para poco.

Tampoco se trata de señalar culpables, pero permítaseme creer que habitamos un país desaprovechado por nuestros predecesores y así seguimos.  Pues el lujo de tener una climatología tan variada como la nuestra, el atractivo turístico de tan hermosas costas como las que tenemos, la rica y variada gastronomía de cada lugar, el carácter alegre y hospitalario de la gente, etc. . . son cualidades enriquecedoras y únicas del pueblo español, a las que no se les saca toda su utilidad.

Con tanta riqueza, sin embargo, el error de aplicar políticas antisociales, la galopante especulación y la estafa, así como la sarta de corruptelas, todo ello ejercido desde el poder, si nada ni nadie lo remedia, acabaremos todos avergonzados de ser españoles.

Claro, que siempre nos quedaría el consuelo de los toros y olé.

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