María, por Inés M. Losa Lara

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En unos días llegará María, María aún no conoce el revuelo que está causando a su alrededor, poco a poco, conforme vaya creciendo, empezará a ser consciente de su principado entre los suyos.
Los papás de María saben que es el regalo más hermoso que la vida les ha dado, ya lo tienen todo preparado, lo que más, su corazón, que se ha ensanchado estos meses mucho más que las caderas de su madre.
María se llama como sus bisabuelas. Su abuela y su tía también llevan el nombre de María, lo cierto es que en la familia paterna de María, todas las mujeres nos llamamos María,  ya sea de primero, de segundo, o únicamente María, pero siempre, María.
anne gedes
*Anne Geddes http://pinterest.com/pin/21251429461684788/

María va a llegar con la primavera encendida, con las flores recién estrenadas y la luz más hermosa del año.

María parece estar feliz en el vientre de su madre, pues demora su llegada. Hablando por no callar, ya cada cual va afinando sobre el día del alumbramiento. El que acierte sabe que se juega su momento glorioso de poder recordar siempre a la pequeña “¡cómo sabía el día en que ibas a nacer!”. La luna, ah, sí, la luna; ella siempre sale a relucir si hay parto cerca. La luna viene y va entre las conversaciones cotidianas, sin que ninguno se atreva a dudar de ella. Me pregunto qué pasa cuando un niño nace fuera del cambio de luna.
Elena dejó de ser niña hace muchos años. Elena no debe recordar que fue la alegría más grande que sus padres recibieron. Elena no sabemos si nació con luna o sin ella, pero está empeñada en que muchos niños no vean nunca la luna. Ni la luna, ni el sol, ni la cara de sus padres. Elena cree que ha sembrado el temor anunciando que el día que vuelva a gobernar su partido, éste, romperá el concordato con la Santa Sede. Elena está enfadada porque dice que hay gente que se alía contra los derechos de las mujeres. Todos tenemos derecho a enfadarnos, y por supuesto, Elena tambien.
No me ha gustado la pataleta de Elena, me ha sonado un poco a “me enfado y no respiro”. No me asusta su amenaza de ruptura de un acuerdo. Lo que me asusta, y mucho, es que como sociedad, nos quieran hacer creer que nuestro principal derecho como mujeres es decidir sobre el derecho a la vida, Si me asusta, y mucho, que a una mujer que está embarazada y que no pueda hacerse cargo de su criatura, la única opción que se le ofrezca sea el aborto. Qué como sociedad, no sepamos, no queramos, no busquemos la forma de cuidarla, de acompañarla, de escucharla, de ayudarla con todos los medios, posibles e imposibles, para que niño y madre tengan derecho a la vida. ¡Pobres de nosotras cuando nos hacen creer que la dignidad como mujeres nos la da el derecho a decidir si parimos!
En unos días llegará María, sus padres han preparado la mejor herencia para ella, enseñarle a ser feliz cada día, desde la pequeñas cosas y a través de las opciones que irán configurando su vida. En unos días la pequeña revolucionará el pequeño mundo de sus padres, de sus abuelos, tíos…. cambiando para siempre sus vidas.
Ójala y no quede nunca en el olvido ningún bebé porque le arrebaten el derecho a nacer.