Por amor al arte – Manuel Buendía

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“Ah; ¿eres artista? Qué bien…” Esa es la frase, seguida de una mueca de complacencia, que durante toda nuestra vida hemos escuchado y seguiremos escuchando. Es realmente curioso el efecto que provocamos al resto de los humanos. Se nos admira, pero al mismo tiempo se nos desprecia. En una sociedad donde la gran mayoría tiene un trabajo que odia nosotros somos una provocación, por eso se dice de nosotros que somos unos vagos,  irresponsables y subversivos.

El inexorable paso del tiempo de Manuel Buendía

Todos los humanos a lo largo de nuestra vida tenemos la oportunidad de elegir, de tomar partido, de escoger un camino al mismo tiempo que renunciamos a otros muchos. Mucha gente no elige y con eso se deja muchos caminos abiertos. Lo que quizá no entiendan muchos es a todo lo que renunciamos cuando elegimos ser artistas. En primer lugar, tenemos que renunciar a la estabilidad de todo tipo: Económica, laboral, familiar y emocional. Tenemos que renunciar a tener un trabajo reconocido como tal, pues para la gran mayoría lo nuestro es un hobby. Tenemos que renunciar a que se nos tome en serio y se reconozca nuestro trabajo. Pero la gran renuncia está en no poder volver atrás, porque el camino que hemos escogido es un camino sin retorno.

No somos seres especiales, simplemente somos personas que aparte de respirar, comer y beber, necesitan crear y eso nos convierte en aspirantes a dioses; dioses de barro! Existimos desde que un homínido en su  evolución hacia homo sapiens dejó de ser un animal. Antes de que la humanidad aprendiera a recolectar y pastorear había artistas que representaban en las paredes de las cuevas a los animales que querían cazar.

Cada artista es único, pero en su excepcionalidad confluyen tópicos y características colectivas; somos ególatras, inmaduros, maniáticos, soberbios, viscerales, coléricos, orgullosos, egoístas, inseguros, celosos, pero también somos sensibles, apasionados, ingeniosos, divertidos, entusiastas y enérgicos.

Son tiempos caóticos en los que los artistas tenemos nuestro papel, los últimos cien años han transformado el sentido del arte y el rol de los artistas en la sociedad. Alguien dijo una vez que si el mundo fuera perfecto los artistas no existirían, por desgracia seguiremos existiendo, buscaremos nuestro hueco y trataremos de hacer las cosas lo mejor posible, y si nada tiene sentido lo haremos ¡POR AMOR AL ARTE!