Inicio Blogs ¡Qué bueno comenzar!, por Ines M. Losa Lara

¡Qué bueno comenzar!, por Ines M. Losa Lara

0

Metidos ya en harina del nuevo año, resulta que por más imaginación que le dimos a los buenos deseos de la tarde del 31, hoy seguimos igual que el lunes ¡o peor! porque los excesos de comidas y bebidas, empiezan a hacer mella en ese cuerpo serrano que tantos sacrificios se lleva. La cuenta corriente, para aquellos que aún presuman de tenerla en color verde, también empieza a notar los efectos del tsunami navideño que sigue llevándonos a la mayoría a gastar algo más de lo previsto, aunque ya tengamos muy asumido aquello de la austeridad y el recorte.Factoides.com.ar

De los problemas mejor ni hablar, siguen todos y a cual más fiero, aquello de borrón y cuenta nueva, no sé qué pasa, que al final no funciona, se arrastran siempre los saldos, para bien y para mal. A ver cuando aprueban un recorte de problemas, no estaría mal.

A los propósitos aún podemos concederles confianza, no es cuestión de aplastar nuestra voluntad en el segundo día del año, máxime cuando alguno de ellos comienza a otro día de Reyes, cuidado que este año el 7 es festivo en muchos sitios, con lo que los primeros siete días del año están exentos de juicio.

Total que seguimos igual que el año pasado…

Bueno, quizá no… Mi actitud puede ser diferente, nueva.

Como a tantos, a mí me gusta ver el final y comienzo del año como la oportunidad de pararme a repasar, a valorar lo bueno y a aprender de lo menos bueno, a aceptar lo que de mí no dependía y a soñar que todo puedo hacerlo un poquito mejor.

Qué bueno poder comenzar, volver a mirar el horizonte con la perspectiva que te da un año entero para ponerte a trabajar por lo que quieres, por los que quieres, por lo que sabes que, sólo tú, puedes hacer que sea mejor, pues es tu parte, tu tarea, la que nadie puede hacer por ti, pero que unida a la mía y a la de otros puede hacer que existan los milagros.

Que extraordinario poder soñar, qué maravilla desearle al otro que le vaya bien, que se cumpla lo que anhela, que trabaje, que sea feliz, que merece la pena levantarse cada día. El regalo más hermoso que nos trae el nuevo año es su fracción en 365 maravillosos días, 365 amaneceres por estrenar, 365 pequeños regalos dispuestos a ser abiertos en cada despertar, 365 oportunidades de comenzar y volver a mirar siempre hacia adelante.

Así que igual, igual, no. Me niego a quedarme en la parte sosa y costumbrista de que la vida es una noria que gira y gira sin llegar a ningún sitio.

Me quedo donde arde la esperanza, donde la única consigna es ponerse en Camino y caminar hacia todo aquello que somos llamados. Me quedo donde ningún día es igual al anterior, donde los propósitos no son condenas, sino medios para hacernos mejores en todos los sentidos.

Qué bueno poder comenzar siempre. Feliz Año.