Se alza el día, por Miguel Ángel Bernao

0
84

Se alza el día con las neblinas sumisas de las pesadillas,

el pragmatismo de lo incierto y el desorden ilusorio

de las emociones, plegadas en un viento que replica;

algo discurre por la eternidad, el eco del mustio asombro

y las corrientes infernales tangiendo las copas de los abetos.

 

Puede ser que los espejos no nos miren, incluso que el cielo

tiña negro los horizontes pecaminosos de nuestro miedo,

puede ser que los ocasos se cierren en los silenciosos avernos,

e incluso que la luz ciegue el fuego de nuestros secretos.

 

Lo prohibido enferma de vicio en la memoria insensata,

al igual que la pasión, degollada en el abandono del silencio,

en el abismo intangible donde los sentimientos se desatan.

Se alza el día con las neblinas sumisas de las pesadillas.