Un mismo cielo por Miguel A. Bernao

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Somos columnas de frío mármol

para el placer y los deseos prohibidos,

transeúntes de un tiempo ermitaño

prestado al sufrimiento y el regocijo

de los adormecidos sentimientos.

 

Un mismo cielo para distintas almas,

las tormentas salpicando conciencias

y el tiempo guiando sin freno la gula

del conocimiento y la deshecha materia.

 

Bien pienso que si pudiera huir de aquí,

llevaría el recuerdo anclado a mi presente

y volvería deshojando muertas primaveras

y floreciendo otoños grises y recurrentes.

 

Voy siguiendo este sueño que cautiva mis noches

buscando la verdad de mi esencia impregnada

en los forzosos deseos de mis ilusiones prestadas.

 

Yo dejaré el lugar cuando se estrangulen las palabras

en los angostos y desprotegidos abismos terrenales,

mientras tanto seguiré a las columnas de frío mármol

y a las sombras de nuestras espontáneas emociones.