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En cada mano, la vida, por Inés M. Losa Lara

La mirada, la sonrisa, las manos… Ese trío que, ya juntas, ya separadas, dicen tanto de cada uno que juntas son sinfónicas y, por separado, juegan a ser solistas. Sinfónicas, dando lugar a la espectacular melodía que acompaña a la persona

Parar en seco, por Inés M. Losa Lara

Hace unos días que mi amiga Isabel me regalaba “la vida es un regalo” de la fallecida María de Villota. Han bastado cuatro ratos por las noches para leerlo de principio a fin. Es un libro que engancha, de los que podrías leer del tirón si dispusieras de unas horas

¿Quién dijo muerta a la hoja seca?, por Inés M. Losa

Fiel a su cita y caprichoso, reservándose el secreto de aparecer antes, durante o tras la vendimia, viene, discreto, llamando a las puertas, el otoño.

De vísperas

Por Inés M. Losa Lara

Enhorabuena “jefe”, por Inés M. Losa Lara

Igual suena a que quiero ser pelota con el “jefe” pero el ánimo va más del lado de felicitarte, amigo Francisco

October Baby, por Inés M. Losa

Es una película sencilla, de bajo presupuesto, probablemente con muchas cosas que mejorar en su calidad, o igual no tantas

Un viaje descendente, por Ines M. Losa Lara

"¡Buenos días San Rafael!" María siempre sonríe. Cuando llega, se encara con la imagen del santo, le da los buenos días y el parte meteorológico: “hoy el día está regular (lo acompaña siempre con gestos de sus manos)”, “hoy ha salido el sol San Rafael”,…

María, por Inés M. Losa Lara

En unos días llegará María, María aún no conoce el revuelo que está causando a su alrededor, poco a poco, conforme vaya creciendo, empezará a ser consciente de su principado entre los suyos

Francesco. Andar, edificar, confesar, por Inés M. Losa Lara

Como muchas veces, me pongo a escribir sobre cosas que me vienen grandes, pero es lo que tiene contar lo que una siente. Llevo desde ayer, a eso de las siete, emocionada: ¡un Papa nuevo! ¡Y un Papa que reza en castellano!

Y la Vida venció, por Inés Losa Lara

Y Pedro volvió a negar hasta tres veces, Judas no dio marcha atrás, y el remordimiento, o la conciencia o, sólo Dios sabe qué, acabaron con su vida